Economia

Schweppes contra Schweppes

No son lo mismo. La tónica Schweppes que se produce y comercializa en España es distinta de la que se elabora y vende en Reino Unido. Las dos portan la marca Schweppes, pero el envase, el etiquetado e incluso la formulación de la bebida son distintas en un país y en otro.
“En una cata a ciegas son distinguibles”, comenta Ignacio Silva, consejero delegado de Orangina Schweppes en España.

Por esa razón, cuando la filial española ha tenido conocimiento de la existencia en el país de tónica de la marca elaborada en Reino Unido ha decidido iniciar acciones judiciales. “No se trata de una actitud beligerante”, aclara Silva, “no es el estilo de nuestra compañía; simplemente queremos pararlo”.
La policía se ha incautado en los últimos meses de miles de botellines de tónica Schweppes elaborada en Reino Unido en naves localizadas en Pontevedra y en Córdoba (15.000 en la provincia gallega y otras 30.000 en la andaluza). “Tenemos la obligación de defender nuestra marca; si no lo hiciéramos, correríamos el riesgo de perderla”, comenta el consejero delegado de Orangina Schweppes.
El supuesto beneficio que consiguen quienes estén tratando de distribuir la tónica británica en España (importación paralela) obedece al tipo de cambio (libra-euro) y a que presuntamente la elaboración de la tónica británica sea más barata que la española. El único vendedor legítimo en España de tónica Schweppes es Orangina Schweppes: “El derecho de propiedad de marca es superior al derecho de la libre circulación de mercancías”, recuerda Ignacio Silva.
Distintos propietarios
 
Las tónicas Schweppes que se consumen en Reino Unido y en España son distintas y también tienen diferentes propietarios.
El grupo Orangina Schweppes, que vende la bebida en España, es propiedad de la multinacional japonesa Suntory;en Reino Unido, el dueño es Coca-Cola. Para entender cómo es posible que la misma marca de tónica sea propiedad de distintas compañías en países diferentes conviene remontarse unos cuantos años atrás.
El joyero alemán Jacob Schweppe creó en 1783 el primer proceso industrial para producir refrescos carbonatados. Más de doscientos años después su bebida se fusionaría con la inventada por un farmacéutico valenciano en 1936, cuando, en 2001, la multinacional Cadbury Schweppes adquirió Orangina. El doctor Trigo ideó en Valencia una bebida a base de naranjas, a la que llamó Naranjina. Al estallar la Guerra Civil, el doctor Trigo marchó a Francia, donde poco después vendió la bebida de naranja al empresario francés Léon Beton, que llamó Orangina al refresco inventado por el farmacéutico valenciano (creador también de Trina) y con la que tuvo éxito comercializándola en Argelia.
En 1969 la multinacional británica Cadbury adquirió Schweppes. En 1984 el grupo francés Pernod Ricard se hizo con Orangina. La década de los noventa trajo consigo un frenético desarrollo en la industria de los refrescos, efectuándose compras y ventas nunca vistas en el sector.
Afinales de 1998, Cadbury Schweppes otorgó a Coca-Cola derechos de venta de sus artículos en todo el mundo menos en Estados Unidos, Francia y Sudáfrica, en una operación valorada entonces en 1.850 millones de dólares y que llamó poderosamente la atención de las autoridades de competencia europeas. Tanto es así que un año después la operación se modificó sustancialmente por las presiones de la Comisión Europea: Coca-Cola tuvo que excluir del acuerdo con Cadbury los mercados de la Unión Europea a excepción de los de Reino Unido, Irlanda y Grecia. En España, competidores de Coca-Cola como Pepsico y La Casera habían recurrido a Competencia para tratar de paralizar el acuerdo con Cadbury.
A pesar del revés europeo, Cadbury mantuvo una agresiva política de expansión. En 2001 Cadbury Schweppes compró La Casera y se hizo también con la división de bebidas gaseosas de Pernod Ricard (incluyendo Orangina) en Europa, Estados Unidos y Australia, por cerca de 700 millones de euros. Tres años antes Coca-Cola había tratado de comprar a Pernod Ricard la marca Orangina (posiblemente el refresco más popular consumido en Francia), pero el entonces ministro de Economía y Finanzas de Francia, Dominique Strauss-Kahn, paralizó la operación.
En 2005 Cadbury inició un proceso de desinversiones. En noviembre de ese año vendió a los fondos Blackstone y Lion Capital sus activos en Europa por 1.850 millones de euros. El español Javier Ferrán, antiguo ejecutivo de Bacardi, se puso al frente de la nueva Orangina Schweppes.
La japonesa Suntory compró el grupo Orangina Schweppes en 2009. Coca-Cola ha mantenido desde el año 1999 los derechos de producción y venta de Schweppes en Reino Unido.
Ahora, alguien se ha dedicado a introducir la Schweppes que se vende en Reino Unido en el mercado español.

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